Citas

Llamar a las mujeres el sexo débil es una calumnia; es la injusticia del hombre hacia la mujer.

Leer sin reflexionar es igual que comer sin digerir.

La verdadera educación consiste en obtener lo mejor de uno mismo. ¿Qué otro libro se puede estudiar mejor que el de la Humanidad?

Un hombre no puede actuar con acierto en un nivel de su vida si está ocupado actuando desacertadamente en otro. La vida es un todo indivisible.

Aprender a leer es aprender a explorar un texto.
Al leer me convierto en navegante, las olas que sorteo en el infinito texto avivan mis instintos y humillan mi ignorancia.
Los libros son compañeros, maestros, magos y banqueros de los tesoros de la mente.
Gran diferencia existe entre la persona que pide leer un libro y la que pide un libro para leer.
Leer es un acto inteligente, un acto sabio es promover la lectura.
Borra muchas veces si quieres escribir cosas dignas de ser leídas.
Un hogar sin libros es como un cuerpo sin alma.
El que lee mucho y anda mucho, ve mucho y sabe mucho.
Lee y conducirás, no leas y serás conducido.
La lectura es como el alimento; el provecho no está en proporción de lo que se come, sino de los que se digiere.
La literatura no es otra cosa que un sueño dirigido.
Ni el libro ni la arena tienen ni principio ni fin.
Un libro debe ser el hacha que rompa el mar helado que hay dentro de nosotros.
Escribir es la manera más profunda de leer la vida.
 No hay ninguna lectura peligrosa. El mal no entra nunca por la inteligencia cuando el corazón está sano.
Los libros han ganado más batallas que las armas.
La escritura es la pintura de la voz.
Cuanto más se lee, menos se imita.
La lectura de un buen libro es un diálogo incesante en que el libro habla y el alma contesta.
Aprender a leer es lo más importante que me ha pasado. Casi 70 años después recuerdo con nitidez esa magia de traducir las palabras en imágenes.
De los diversos instrumentos inventados por el hombre, el más asombroso es el libro; todos los demás son extensiones de su cuerpo… Sólo el libro es una extensión de la imaginación y la memoria.
Para viajar lejos, no hay mejor nave que un libro.
Cuando oigo que un hombre tiene el hábito de la lectura, estoy predispuesto a pensar bien de él.
Amar la lectura es trocar horas de hastío por horas de inefable y deliciosa compañía.
El libro es fuerza, es valor, es poder, es alimento; antorcha del pensamiento y manantial del amor.
Leer no es matar el tiempo, sino fecundarlo.

El hombre mejor no es nunca el que fue menos niño, sino al revés: el que al pisar los treinta años encuentra acumulado en su corazón el más espléndido tesoro de la infancia.

El autor solo escribe la mitad del libro. De la otra mitad debe ocuparse el lector.
Seríamos peores de lo que somos sin los buenos libros que leímos, más conformistas, menos insumisos y el espíritu crítico, motor del progreso, ni siquiera existiría.
Que otros se enorgullezcan por lo que han escrito, yo me enorgullezco por lo que he leído.
El recuerdo que deja un libro es más importante que el libro mismo.
Los que escriben con claridad tienen lectores; los que escriben oscuramente tienen comentaristas.
Carecer de libros propios es el colmo de la miseria.
Cuando rezamos hablamos con Dios, pero cuando leemos es Dios quien habla con nosotros.
Los libros son, entre mis consejeros, los que más me agradan, porque ni el temor ni la esperanza les impiden decirme lo que debo hacer.