Citas

Los libros han ganado más batallas que las armas.
Al leer me convierto en navegante, las olas que sorteo en el infinito texto avivan mis instintos y humillan mi ignorancia.
Cuando rezamos hablamos con Dios, pero cuando leemos es Dios quien habla con nosotros.
Ni el libro ni la arena tienen ni principio ni fin.
La lectura de un buen libro es un diálogo incesante en que el libro habla y el alma contesta.
La literatura no es otra cosa que un sueño dirigido.
Borra muchas veces si quieres escribir cosas dignas de ser leídas.
Que otros se enorgullezcan por lo que han escrito, yo me enorgullezco por lo que he leído.
Los que escriben con claridad tienen lectores; los que escriben oscuramente tienen comentaristas.
Amar la lectura es trocar horas de hastío por horas de inefable y deliciosa compañía.
El autor solo escribe la mitad del libro. De la otra mitad debe ocuparse el lector.
El recuerdo que deja un libro es más importante que el libro mismo.
Cuanto más se lee, menos se imita.
Un hogar sin libros es como un cuerpo sin alma.

Un hombre no puede actuar con acierto en un nivel de su vida si está ocupado actuando desacertadamente en otro. La vida es un todo indivisible.

El hombre mejor no es nunca el que fue menos niño, sino al revés: el que al pisar los treinta años encuentra acumulado en su corazón el más espléndido tesoro de la infancia.

Carecer de libros propios es el colmo de la miseria.
Lee y conducirás, no leas y serás conducido.
 No hay ninguna lectura peligrosa. El mal no entra nunca por la inteligencia cuando el corazón está sano.
La lectura es como el alimento; el provecho no está en proporción de lo que se come, sino de los que se digiere.
Los libros son, entre mis consejeros, los que más me agradan, porque ni el temor ni la esperanza les impiden decirme lo que debo hacer.
De los diversos instrumentos inventados por el hombre, el más asombroso es el libro; todos los demás son extensiones de su cuerpo… Sólo el libro es una extensión de la imaginación y la memoria.
La escritura es la pintura de la voz.

Llamar a las mujeres el sexo débil es una calumnia; es la injusticia del hombre hacia la mujer.

Aprender a leer es lo más importante que me ha pasado. Casi 70 años después recuerdo con nitidez esa magia de traducir las palabras en imágenes.
Leer sin reflexionar es igual que comer sin digerir.
Un libro debe ser el hacha que rompa el mar helado que hay dentro de nosotros.
Los libros son compañeros, maestros, magos y banqueros de los tesoros de la mente.
Leer es un acto inteligente, un acto sabio es promover la lectura.
Aprender a leer es aprender a explorar un texto.

La verdadera educación consiste en obtener lo mejor de uno mismo. ¿Qué otro libro se puede estudiar mejor que el de la Humanidad?

Seríamos peores de lo que somos sin los buenos libros que leímos, más conformistas, menos insumisos y el espíritu crítico, motor del progreso, ni siquiera existiría.
Cuando oigo que un hombre tiene el hábito de la lectura, estoy predispuesto a pensar bien de él.
El que lee mucho y anda mucho, ve mucho y sabe mucho.
Leer no es matar el tiempo, sino fecundarlo.
Gran diferencia existe entre la persona que pide leer un libro y la que pide un libro para leer.
Para viajar lejos, no hay mejor nave que un libro.
El libro es fuerza, es valor, es poder, es alimento; antorcha del pensamiento y manantial del amor.
Escribir es la manera más profunda de leer la vida.